Paraisos
|
Belice
Tesoro de un barco pirata
Un pequeño país con una historia dura, que ofrece la belleza de las ruinas y de sus playas.
Es el destino perfecto para quienes quieren todo: playas
tranquilas, aventura y conocer la cultura a través de sus
paisajes. Belice siempre fue blanco del ataque de barcos piratas.
Su capital es Belmopán, está instalada cerca de las
montañas mayas, fuera de la selva tropical en el centro geográfico
de Belice. El edificio más suntuoso es la Asamblea Nacional
en la Colina de la Independencia, por sus detalles de la cultura
maya.
Pero donde viven todos los pobladores es en la ciudad de Belice.
Es mucho más antigua, tiene 300 años, y uno de los
principales puertos comerciales. Es la ciudad más grande
del país y su belleza radica en la fusión de arquitectura
colonial con construcciones en madera. En la ciudad de Belice no
se puede dejar de ver la catedral anglicana de San Juan, la más
antigua de América latina, y la residencia del gobernador
británico, construida en 1814. El zoológico tiene
más de cien especies de animales de la región y está
a 32 kilómetros de la ciudad.
Bellezas naturales. Corozal es el centro de la ciudad, fundada en
1850 por refugiados mexicanos, donde actualmente se desarrolla la
industria azucarera. En las afueras de Corozal se encuentran dos
ruinas mayas muy visitadas por los turistas: Santa Rita, que está
situada a un kilómetro y medio al norte de Corozal con vista
hacia la ciudad y a su línea costera, y Cerros, adonde se
puede llegar en barco, en un paseo que dura 20 minutos recorriendo
la Bahía de Corozal. En Cerros se pueden practicar deportes
acuáticos y cerca de allí está el cayo de Southwater
donde el buceo es una interesante experiencia. Hacia el sur de Corozal
se encuentra el centro agrícola llamado Camino Naranja. Es
la zona de las mejores frutas y también de los más
variados mercados callejeros donde, entre otras cosas, pueden adquirirse
artesanías, ropa y productos alimenticios típicos.
Los amantes de la fauna salvaje pueden ir a conocer el Santuario
de Vida Animal que es el hábitat de la cigüeña
Jabirú, el pájaro más grande de Occidente.
Allí se pueden avistar monos, cocodrilos y una importante
variedad de pájaros de la región. Pueden hacerse travesías
diarias por barco que van desde río Nuevo hasta el sur del
Camino Naranja. Allí se pueden visitar las ruinas de la citadela
maya de Lamanai y el Templo de las Máscaras. En ese mítico
templo se encuentra la cabeza del dios del sol, Kinich Ahau, tallada
en una piedra caliza. Altun Ha es una de las ruinas más requeridas
por los visitantes por ser las más famosas. Está a
50 Km de Belmopán. En los años 250 a 900 dC. las ruinas
de Altun Ha eran un centro ceremonial importante y también
de negocios. La cabeza del dios del sol hallada allí hoy
es símbolo de Belice.
Playas vírgenes. Las playas de Belice son
coralinas y están situadas en cayos o manglares. Son inhabitables
para el ser humano, pero un hábitat perfecto para las aves
y los animales marinos. Los cayos de Belice son playas vírgenes
adonde se puede llegar en lancha y pasar el día. Cerca de
los cayos hay muchos centros turísticos para los amantes
de los deportes acuáticos. Uno de los favoritos de los viajeros
es el Cayo Ambergris, con su pueblo pesquero de San Pedro. Tiene
una variedad importante de playas y es un paraíso para los
buceadores, por los arrecifes de coral prácticamente vírgenes.
La reserva marina de Hoy Chan es muy popular entre los buceadores
nocturnos. Está a 58 kilómetros de la ciudad de Belice
y se puede llegar tanto por barco como por avión. Otro lugar
especial para el buceo es el Cayo Caulker, con un extenso sistema
subacuático de cuevas. Para los que no gustan de bucear,
pueden ver los arrecifes y los peces en el Museo de Caulker. Belice
es un punto ideal para el ecoturismo, ya que sus parques nacionales
son áreas protegidas que ofrecen un paisaje singular al visitante
que ama la naturaleza.
|