Economía
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Sequía
Pérdidas que la lluvia no compensará
En la zona más rica del país no llueve hace tres meses. Los cultivos de maíz y soja están en riesgo y se habla de u$s 1.500 millones menos de ingresos.
Desde el ámbito de los agronegocios, algunos ya
le ponen números concretos al perjuicio económico
derivado del daño en maíz y soja por la sequía
registrada en la Pampa Húmeda: los ingresos por exportaciones
de granos podrían reducirse en más de u$s 1.000 millones
en 2006, en comparación a la campaña pasada. Analistas
como Pablo Adreani, presidente de Agripac Consultores, van un poco
más lejos en los pronósticos y calculan que la merma
de ingresos puede trepar a u$s 1.500 millones. Según sus
estimaciones, si no llueve de manera abundante y generalizada en
los próximos días, la producción total de granos
2005-2006 podría llegar a 71 millones de toneladas, bien
por debajo del récord de 85,5 millones alcanzado en la cosecha
previa. Si los datos de Adreani se confirmaran, el ingreso de divisas
sería de u$s 10.341 millones, contra los u$s 11.900 millones
de 2005. Los exportadores tendrán menos granos para exportar
y, en consecuencia, el gobierno nacional tendrá una menor
recaudación fiscal por retenciones: la caída sería
de u$s 320 millones.
EL MAÍZ. Todavía las cifras no son
definitivas, porque el maíz está en plena floración,
pero ya se advierte una caída. Si el año pasado la
cosecha fue de 20 millones de toneladas, en el mejor de los casos
este año se llegaría a 15 millones de toneladas sobre
una menor superficie sembrada. "Como los precios no acompañaron
en la época de siembra, la decisión de los productores
fue sembrar menos maíz y un poco más de soja. Ante
un área maicera menor en un 17%, también hubo zonas
donde no se pudo llegar a la intención de siembra por falta
de humedad, con lo cual la superficie implantada total cayó
un 20%", señala a FORTUNA Juan A. Gear, presidente de
la Asociación del Maíz Argentino (MAIZAR). Lo concreto
es que, a rindes similares, la cosecha bajaría en 4 millones
de toneladas. Aunque como el rinde unitario va a ser menor, si el
clima se revirtiera –en contra de los pronósticos actuales–,
el techo ascendería a 15 millones de toneladas. "En
caso contrario, la producción seguiría en baja hasta
12 o 13 millones de toneladas, pero todo depende de cómo
siga el tiempo de aquí a fin de enero. Por ahora hay un déficit
de entre 200 y 300 milímetros de lluvia en la Pampa Húmeda
del promedio normal anual", aclara Gear. Hay que tomar en cuenta
que el período más crítico del maíz
en la Argentina abarca desde la Navidad hasta el 10 de enero, época
en la que se decide el destino del cultivo.
Las perspectivas meteorológicas no son alentadoras, y si
la tendencia seca se acentúa no sólo se verían
perjudicados productores y exportadores: podría tener derivaciones
negativas para los productores ganaderos y, en consecuencia, en
los precios de carnes y lácteos.
Fortuna: ¿Cómo puede cuantificar los perjuicios
económicos para la cadena del maíz?
Gear: La situación puede agravarse si el tiempo
sigue mal o bajan más los precios, pero los números
que manejamos son claros. El producto hoy vale casi u$s 100 dólares
FOB por tonelada, y si se pierden 5 millones de toneladas son exactamente
u$s 500 millones menos de ingresos por exportaciones. Todos los
actores relacionados se verán perjudicados: el productor
por menores ingresos a cosecha; la cadena alimentaria en base a
maíz de pollos, cerdos y los productores bovinos, que basaron
sus planteos en granos forrajeros, también van a perder.
Fortuna: ¿Quiere decir que incluso por menor disponibilidad
del insumo básico del alimento balanceado podrían
subir los precios de la carne?
Gear: Probablemente algo de esto ocurra. Hay establecimientos
tamberos en el oeste muy tecnificados, que estaban trabajando con
un maíz de u$s 75 valor FAS. Pero si la cotización
trepa a u$s 90, el costo le sube en la misma medida, incluso sus
productos (carne, leche, huevo) siguen a riesgo precio.
BUENAS Y MALAS. En cuanto a la soja, como tiene
un alto poder de recuperación al estrés hídrico,
si aumenta el nivel de precipitaciones el escenario no será
tan crítico. "Si bien comenzamos un verano mucho más
seco que en los últimos años, hasta este momento,
la situación para esta oleaginosa no es crítica ni
permite proyectar pérdidas de rendimiento, ya que las plantas
recién empiezan a florecer", aclara Rodolfo Rossi, presidente
de ACSOJA (Asociación de la Cadena de la Soja) y director
del Programa Soja de Nidera Semillas. En cuanto a las regiones marginales
–por ejemplo en Entre Ríos– hay zonas malas y
zonas buenas. Sin embargo, este año el centro de Santa Fe,
Chaco, Salta y Tucumán vienen muy bien, incluso en esta última
provincia el lunes pasado llovió 100 milímetros. Incluso,
en la zona norte se está dando una muy buena cosecha de girasol,
por lo que el panorama es otro. Sin embargo, tanto esta oleaginosa
como la soja podrían quedar muy golpeadas si no llueve en
el mediano plazo en la zona núcleo. "Cuando uno maneja
promedios para calcular, en función del área, de cuanto
será la cosecha, dice: 42 toneladas sobre 15,2 millones de
hectáreas le da un rinde de 27 quintales. Entonces, decir
hoy que la soja va a estar debajo de este nivel es apresurado",
recuerda Rossi. Será cuestión de esperar a que la
situación cambie para evitar que las pérdidas sean
aún mayores.
FALTA AGUA. En los últimos días
hubo un buen nivel de precipitaciones en las zonas agrícolas
marginales del norte y sur del país –las áreas
con condiciones más secas de la Argentina–, mientras
que en la zona núcleo casi no llueve desde hace tres meses
y se acerca el tiempo en que son necesarios importantes volúmenes
de agua para asegurar altos rindes en maíz y soja. Las pocas
gotas caídas en los últimos días en diversas
áreas de la Pampa Húmeda no sirven para que los productores
dejen de mirar al cielo. Sin embargo, el pronóstico meteorológico
y las proyecciones de los técnicos de Agua y Clima no presentan
cambios favorables. El titular de la Consultora de Climatología
Aplicada (CCA), destacó que la falta de lluvias se debe a
que sobre Buenos Aires, el sur de Santa Fe y Entre Ríos se
instaló un sistema anticiclón que no permite el ingreso
de bajas presiones, que son las que generan precipitaciones. "Esta
semana puede llover –aseguró–. Sin embargo Santa
Fe necesita entre 60 y 80 milímetros para que no disminuya
el rendimiento de los cultivos. El panorama es crítico y
si no se regeneran los mecanismos de precipitaciones, el impacto
será importante".
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