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Año II N° 136 | Edición del 9 de enero de 2006  
 
Economía | Sequía
Pérdidas que la lluvia no compensará
En la zona más rica del país no llueve hace tres meses. Los cultivos de maíz y soja están en riesgo y se habla de u$s 1.500 millones menos de ingresos.

Desde el ámbito de los agronegocios, algunos ya le ponen números concretos al perjuicio económico derivado del daño en maíz y soja por la sequía registrada en la Pampa Húmeda: los ingresos por exportaciones de granos podrían reducirse en más de u$s 1.000 millones en 2006, en comparación a la campaña pasada. Analistas como Pablo Adreani, presidente de Agripac Consultores, van un poco más lejos en los pronósticos y calculan que la merma de ingresos puede trepar a u$s 1.500 millones. Según sus estimaciones, si no llueve de manera abundante y generalizada en los próximos días, la producción total de granos 2005-2006 podría llegar a 71 millones de toneladas, bien por debajo del récord de 85,5 millones alcanzado en la cosecha previa. Si los datos de Adreani se confirmaran, el ingreso de divisas sería de u$s 10.341 millones, contra los u$s 11.900 millones de 2005. Los exportadores tendrán menos granos para exportar y, en consecuencia, el gobierno nacional tendrá una menor recaudación fiscal por retenciones: la caída sería de u$s 320 millones.

EL MAÍZ. Todavía las cifras no son definitivas, porque el maíz está en plena floración, pero ya se advierte una caída. Si el año pasado la cosecha fue de 20 millones de toneladas, en el mejor de los casos este año se llegaría a 15 millones de toneladas sobre una menor superficie sembrada. "Como los precios no acompañaron en la época de siembra, la decisión de los productores fue sembrar menos maíz y un poco más de soja. Ante un área maicera menor en un 17%, también hubo zonas donde no se pudo llegar a la intención de siembra por falta de humedad, con lo cual la superficie implantada total cayó un 20%", señala a FORTUNA Juan A. Gear, presidente de la Asociación del Maíz Argentino (MAIZAR). Lo concreto es que, a rindes similares, la cosecha bajaría en 4 millones de toneladas. Aunque como el rinde unitario va a ser menor, si el clima se revirtiera –en contra de los pronósticos actuales–, el techo ascendería a 15 millones de toneladas. "En caso contrario, la producción seguiría en baja hasta 12 o 13 millones de toneladas, pero todo depende de cómo siga el tiempo de aquí a fin de enero. Por ahora hay un déficit de entre 200 y 300 milímetros de lluvia en la Pampa Húmeda del promedio normal anual", aclara Gear. Hay que tomar en cuenta que el período más crítico del maíz en la Argentina abarca desde la Navidad hasta el 10 de enero, época en la que se decide el destino del cultivo.
Las perspectivas meteorológicas no son alentadoras, y si la tendencia seca se acentúa no sólo se verían perjudicados productores y exportadores: podría tener derivaciones negativas para los productores ganaderos y, en consecuencia, en los precios de carnes y lácteos.
Fortuna: ¿Cómo puede cuantificar los perjuicios económicos para la cadena del maíz?
Gear: La situación puede agravarse si el tiempo sigue mal o bajan más los precios, pero los números que manejamos son claros. El producto hoy vale casi u$s 100 dólares FOB por tonelada, y si se pierden 5 millones de toneladas son exactamente u$s 500 millones menos de ingresos por exportaciones. Todos los actores relacionados se verán perjudicados: el productor por menores ingresos a cosecha; la cadena alimentaria en base a maíz de pollos, cerdos y los productores bovinos, que basaron sus planteos en granos forrajeros, también van a perder.
Fortuna: ¿Quiere decir que incluso por menor disponibilidad del insumo básico del alimento balanceado podrían subir los precios de la carne?
Gear: Probablemente algo de esto ocurra. Hay establecimientos tamberos en el oeste muy tecnificados, que estaban trabajando con un maíz de u$s 75 valor FAS. Pero si la cotización trepa a u$s 90, el costo le sube en la misma medida, incluso sus productos (carne, leche, huevo) siguen a riesgo precio.

BUENAS Y MALAS. En cuanto a la soja, como tiene un alto poder de recuperación al estrés hídrico, si aumenta el nivel de precipitaciones el escenario no será tan crítico. "Si bien comenzamos un verano mucho más seco que en los últimos años, hasta este momento, la situación para esta oleaginosa no es crítica ni permite proyectar pérdidas de rendimiento, ya que las plantas recién empiezan a florecer", aclara Rodolfo Rossi, presidente de ACSOJA (Asociación de la Cadena de la Soja) y director del Programa Soja de Nidera Semillas. En cuanto a las regiones marginales –por ejemplo en Entre Ríos– hay zonas malas y zonas buenas. Sin embargo, este año el centro de Santa Fe, Chaco, Salta y Tucumán vienen muy bien, incluso en esta última provincia el lunes pasado llovió 100 milímetros. Incluso, en la zona norte se está dando una muy buena cosecha de girasol, por lo que el panorama es otro. Sin embargo, tanto esta oleaginosa como la soja podrían quedar muy golpeadas si no llueve en el mediano plazo en la zona núcleo. "Cuando uno maneja promedios para calcular, en función del área, de cuanto será la cosecha, dice: 42 toneladas sobre 15,2 millones de hectáreas le da un rinde de 27 quintales. Entonces, decir hoy que la soja va a estar debajo de este nivel es apresurado", recuerda Rossi. Será cuestión de esperar a que la situación cambie para evitar que las pérdidas sean aún mayores.

FALTA AGUA. En los últimos días hubo un buen nivel de precipitaciones en las zonas agrícolas marginales del norte y sur del país –las áreas con condiciones más secas de la Argentina–, mientras que en la zona núcleo casi no llueve desde hace tres meses y se acerca el tiempo en que son necesarios importantes volúmenes de agua para asegurar altos rindes en maíz y soja. Las pocas gotas caídas en los últimos días en diversas áreas de la Pampa Húmeda no sirven para que los productores dejen de mirar al cielo. Sin embargo, el pronóstico meteorológico y las proyecciones de los técnicos de Agua y Clima no presentan cambios favorables. El titular de la Consultora de Climatología Aplicada (CCA), destacó que la falta de lluvias se debe a que sobre Buenos Aires, el sur de Santa Fe y Entre Ríos se instaló un sistema anticiclón que no permite el ingreso de bajas presiones, que son las que generan precipitaciones. "Esta semana puede llover –aseguró–. Sin embargo Santa Fe necesita entre 60 y 80 milímetros para que no disminuya el rendimiento de los cultivos. El panorama es crítico y si no se regeneran los mecanismos de precipitaciones, el impacto será importante".

 
Patricio Ballesteros Ledesma
 
Publicación semanal de Editorial Perfil S.A
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