Entrepreneur
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PATRICIA MICCIO
Empresaria de Punta
La conductora ingresó al mundo de los negocios con una propuesta de moda en Punta del Este. Invirtió u$s 100.000 y cuenta cuál es su estrategia comercial.
La llegada de un nuevo año despierta esa rara sensación
de cambios y la esperanza de concretar o alcanzar nuevos objetivos.
En tal sentido, Patricia Miccio no parece estar dispuesta a contradecir
esa sentencia: decidió comenzar 2006 con una nueva faceta
en su vida profesional: la de empresaria. La actual conductora de
televisión y ex modelo desembarcó en el mundo de los
negocios de la mano de Takkai, el local de indumentaria y artículos
de moda que abrió en uno de los lugares más chics
de Punta del Este: José Ignacio.
Este emprendimiento comercial requirió una inversión
inicial de
u$s 100.000, que la ex modelo estima que va a poder recuperar a
partir de la tercera temporada. El nuevo desarrollo de Miccio está
orientado a un target bien definido como amplio: mujeres de entre
20 y 60 años "que quieran sentirse cancheras y estar
a la moda".
Aún en medio de la vorágine de lo que significa poner
en funcionamiento un local de esas caracteríscas en la temporada
esteña, Miccio narró que la idea del proyecto comenzó
a gestarse en el último semestre del año pasado mientras
disfrutaba de una impasse en su rol de presentadora televisiva.
"Empezamos en agosto con la idea y todo se dio muy rápido",
afirmó la conductora. "En cuatro meses no sólo
se definió el proyecto sino que se diseñaron algunas
líneas de productos, se importaron otros desde Estados Unidos
y Brasil (sobre todo la línea de jeans bordados de la diseñadora
Rossana Bernardes), y hasta se acondicionó el local que alquilé
en José Ignacio", precisó. La gama de productos
que ofrece Takkai va desde camisas y camisolas, tapados y camperas
de cuero, botas de terciopelo, carteras de gamuza hasta accesorios
como cinturones, anillos y pulseras, entre otros. "Pondremos
mucho, énfasis en los accesorios. Es algo que me identifica
mucho", puntualizó. En su local, Patricia tiene diseños
creados por ella misma y por una de sus colaboradoras, una estudiante
de la carrera de indumentaria, además de los importados.
Sin azar. El lugar elegido por Miccio para presentar
en sociedad su nuevo propuesta no fue al azar. Desde hace casi una
década José Ignacio es el destino habitual de sus
vacaciones. "Nos pareció que era el mejor lugar para
lanzar la marca. Lo conocemos muy bien", afirmó la empresaria.
"También creemos que un lugar como éste nos servirá
para hacer un buen testeo acerca de nuestra propuesta comercial".
Si bien este es el primer negocio a nivel empresarial encarado por
la ex modelo, hace más de tres décadas había
incursionado en ese universo más allá de los desfiles
y pasarelas.
Cuando terminó el colegio secundario, a los 18 años,
decidió fabricar ropa por su cuenta. Su intención
era independizarse económicamente de sus padres y generar
sus propios ingresos. "Como no tenía ningún estímulo
de seguir alguna carrera universitaria, y a la vez era consumidora
de revistas de moda internacional, pensé en generar algo
que pudiera unir mis ganas de ser independiente con mi debilidad
por la moda", recordó la entrepreneur.
"Lo primero que fabriqué fueron unas faldas que diseñé
copiando un molde que venía en una revista norteamericana.
Me encargaba de todo el circuito: compraba las telas, pedía
crédito a los mayoristas del Once, llevaba todo a la costurera
que las confeccionaba y después las vendía en una
boutique de Callao y Alvear. Recuerdo que fabriqué unas 600
faldas y me las sacaban de las manos", recordó Miccio
entre risas.
NOMBRE. Una disyuntiva que tuvo que afrontar cuando
se propuso desarrollar su negocio de Punta del Este fue saber si
hacía lo correcto en poner o no su nombre propio como marca
principal. "Desde el marketing, hubiese sido más fácil
poner mi nombre al frente del proyecto", explicó. "Si
bien hubiera sido una ayuda grande, a la vez significaba una carga
que no tenía ganas ni fuerzas de sobrellevar. Me sentía
muy expuesta en ese sentido", aseguró.
La solución llegó después de tomar la decisión
(junto a su equipo de colaboradores) de elegir una determinada palabra
a la que se adosaría Patricia Miccio –en minúscula
y sin estridencias–, para denominar el nuevo local de ropa
de diseños exclusivos en Punta del Este, que por el momento
emplea a cinco personas en total.
Miccio reveló que cuando elegió la palabra japonesa
Takkai para su emprendimiento no sabía su real significado.
"Mi ímpetu me llevó a preparar toda la folletería,
carteles e impresiones sin tener idea qué quería decir".
Una oportuna búsqueda en Internet y un mensaje del dueño
del restó tamático Sensu –confirmando su definición–
calmaron sus nervios y su ansiedad.
Takkai significa algo elevado, persona que mira hacia delante, elemento
caro. "Una definición que tiene mucho que ver conmigo
y con mi nuevo emprendimiento", reflexionó Miccio.
Un tema que por el momento no tiene pensado desarrollar la entrepreneur
con su negocio es abrir sucursales o franquiciar la marca. "Por
ahora no es nuestro objetivo principal", aseguró. "La
idea es posicionar bien la marca en el pueblo –José
Ignacio– durante todo 2006 y tal vez el año que viene
o en 2008 recién abrir algunas sucursales en Buenos Aires",
agregó.
Con respecto a la posibilidad de franquiciar la marca, la empresaria
se pone aún más firme y visualiza un futuro todavía
más lejano al de las sucursales. "Si bien las franquicias
mantienen la identidad de la marca, no queremos que se pierda ese
espíritu artesanal con el que creamos la firma. No es la
intención inmediata. Seguimos un pensamiento más americano:
step by step. Nunca me gustó esa cosa arrolladora de querer
abarcar todo como hacen algunas marcas", subrayó.
La nueva empresaria del mundo fashion asegura que no le hizo falta
realizar ningún estudio de mercado para lanzar su marca o
para definir qué tipo de productos ofrecería al público.
"Todo fue pura intuición. Inclusive muchos productos
que ya estaban fabricados en Buenos Aires los daba de baja porque
no me convencían y a otros les di de alta cuando, tal vez,
no iban a ser tenidos en cuenta al momento del lanzamiento",
contó. "Pero siempre tuvimos en claro una premisa: nunca
compramos ni diseñamos productos pensando en función
de mí misma. Siempre lo hicimos pensando en la gente y en
la diversidad del gusto. Pero, eso sí, tienen que gustarme
a mí".
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