Paraisos
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Liechtenstein
Pequeña región alpina
Un destino exclusivo donde se puede practicar esquí, recorrer sus valles y montañas y disfrutar del paisaje.
Si el objetivo es recordar los cuentos de hadas infantiles,
en los que los castillos, los jardines y las montañas nevadas
son el escenario, Liechtenstein es el lugar perfecto. Se trata de
un pequeño principado, de 34.000 habitantes, ubicado entre
Suiza y Austria. Su arquitectura es básicamente suiza y se
destacan los balcones floridos. No tiene una tradición cultural
propia ya que está influido por sus vecinos. Su lengua oficial
es el alemán y entre sus actividades principales predomina
el esquí, específicamente en Malbun. La capital es
Vaduz, situada a orillas del río Rhin. Además de ser
un centro turístico, allí se encuentra la residencia
oficial del príncipe Hans-Adam II, que es el jefe de Estado
y ejerce su autoridad soberana conforme a las previsiones de la
constitución.
UN POCO DE HISTORIA. La historia de Liechtenstein
data de 1719, cuando el emperador Carlos VI convirtió en
principado los señoríos de Vaduz y Schellenberg. Entre
los siglos XVIII y XIX se alió con la monarquía austríaca
de los Habsburgo. Desde 1719 fue un principado autónomo de
Austria y formó parte de la Confederación del Rhin
y luego de la Confederación Germánica hasta 1866.
Después de la Primera Guerra Mundial, se desvinculó
de Austria. Durante la Segunda Guerra Mundial, Liechtenstein se
mantuvo neutral junto a Suiza. En 1990 fue admitido como el miembro
160° de las Naciones Unidas y de la Asociación Europea
de Libre Comercio en 1991. En 1992 se aprobó la integración
del principado como miembro del Espacio Económico Europeo
(EEE).
ATRACCIONES. La región se puede recorrer
en poco tiempo, ya que tiene 160 km2 divididos en once condados.
Vaduz parece una ciudad de juguete, con su castillo principesco
construido en su mayor parte a principios del siglo XVI, sobre una
colina que domina la ciudad. Está situado en la calle principal
de esta capital, donde todavía se pueden observar muchos
edificios originales. No se puede dejar de ver la Iglesia Parroquial
Gótica, el Postage Stamp Museum o Museo de Correos que contiene
más de 300 cuadernos de sellos desde el año 1912.
El Museo de Liechtenstein es el paraíso de los amantes del
arte y de la cultura porque alberga toda la colección de
la familia real, así como el nuevo Museo de Arte, con importantes
colecciones. También se puede recorrer la calle peatonal
con innumerables cafés donde se ofrecen espectáculos
a los visitantes y donde se pueden degustar las típicas tortas
europeas. Los amantes del buen vino tienen la posibilidad de conocer
la región vitivinícola de Liechteinsteinische Hofkellerei.
La Asociación Nacional de Deportes tiene más de 10.000
miembros, lo cual demuestra la importancia que tiene el deporte
para sus habitantes. La principal estación de esquí
de Liechtenstein es Malbun. Está ubicada entre las montañas
del sudoeste del país. Además de dos escuelas para
aprender a esquiar, dispone de varias pistas para aprendices y de
buenas pistas con mayor dificultad para los más expertos.
Las montañas del principado son ideales para practicar este
deporte y realizar numerosas excursiones. También Steg es
un punto ideal para practicar esquí y para realizar otras
actividades, como senderismo y alpinismo, o natación en las
piscinas de Mühleholz.
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