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Eduardo Eurnekian
El candidato del gobierno para reemplazar a Suez
Con la venia oficial, negocia para quedarse con Aguas Argentinas. Sus posibles socios: Banco Macro, el Estado nacional y el grupo Sielecki. De qué depende que la operación tenga éxito y cuántos millones pretenden los franceses.
La victoria tiene muchos padres, sólo la derrota
es huérfana", según el refrán. Si el traspaso
accionario de Aguas Argentinas llega a concretarse, la primera de
estas aserciones será tan cierta como numerosa en la lista
de favorecidos. Julio De Vido logrará bajar una de las mayores
demandas ante el CIADI, sin tocar las tarifas; Eduardo Eurnekian
habrá dado su mayor prueba de alineación con este
gobierno; los franceses de Suez dirán au revoir sumando cientos
de millones de dólares a sus arcas, y en el Banco Galicia
evitarán pérdidas.
El problema es que, para llegar a un escenario de este tipo, hay
varios obstáculos a superar. Desde la reticencia de los franceses
a confiar en interlocutores argentinos (aunque sean privados), hasta
el dinero que piden para desprenderse de su 65% (40% directo y 25%
mediante Aguas de Barcelona) en Aguas Argentinas.
"De diez posibilidades para quedarnos con la empresa, tenemos
apenas una, las otras nueve están en contra", graficó
a FORTUNA una fuente cercana a los negociadores argentinos. La frase
fue dicha el miércoles 15 de febrero, poco después
que Eduardo Eurnekian se reuniera con los franceses en París.
El viernes 17, en cambio, las probabilidades habían crecido:
"Estamos al 30% de que la operación sea exitosa",
aseguró una persona que estuvo en París participando
de las negociaciones.
Entre el 10% del miércoles y el 30% del viernes ocurrieron
algunos hechos que incrementaron la posibilidad de un traspaso accionario
a capitales nacionales. Los franceses moderaron su desconfianza
hacia todo lo "argentino", trascendió el interés
del Banco Macro por formar parte del consorcio comprador, también
una posible participación minoritaria del Estado y la entrada
de un grupo con experiencia en el tema de agua y cloacas: la familia
Sielecki, que provee el servicio en las ciudades de Mendoza, Formosa
y Santiago del Estero.
Este último es el socio sorpresivo. En cambio, otro candidato
que se mencionaba, el Banco Patagonia, hasta ahora no forma parte
del consorcio comprador. De todas maneras, más allá
de Sielecki, Banco de Galicia (mantendrá su 8,26% en Aguas
Argentinas) y el Estado, el hombre clave de esta negociación
es Eduardo Eurnekian, el mismo que tiene acordada —de palabra—
la renegociación de su contrato en Aeropuertos Argentina
2000 (AA 2000) y quien se ha vuelto uno de los empresarios con más
llegada al ministro Julio De Vido.
Eurnekian viajó a París en su jet privado junto a
Luis Ribaya, directivo del Banco Galicia. Hace un mes, el empresario
no se hubiera imaginado tal destino, excepto por razones turísticas.
Pero su buena sintonía con el gobierno lo inclinaron a buscar
una solución para Aguas Argentinas con varios socios como
resguardo. "Es un servicio muy delicado, Eduardo no se arriesgará
sólo por ganar algunos millones. Si entra es porque está
convencido", admite alguien de su confianza.
Desde el gobierno, en tanto, la elección de Eurnekian para
Aguas Argentinas tiene varios componentes. Por un lado, el servicio
que presta en los aeropuertos, más la voluntad que demostró
a la hora de renegociar el contrato y realizar inversiones, fueron
importantes. Además, es uno de los empresarios argentinos
capaces de juntar el dinero necesario para comprar Aguas, sumado
a su muñeca negociadora. De su reunión con directivos
de Suez, Eurnekian se llevó dos impresiones principales:
que los franceses se sienten maltratados por el gobierno argentino
y que el precio es conversable.
Aún no se barajaron cifras concretas, pero Suez tiene un
marco previo: los más de u$s 300 millones que iban a pagarle
los fondos Fintech y Latam Assets, incluyendo la baja de la demanda
ante el CIADI, la deuda que Suez recompró a organismos multilaterales
(por un valor cercano a u$s 250 millones) y el traspaso de acciones
de la compañía. Por todo lo anterior, u$s 300 millones
parece un valor módico, pero no tanto considerando la otra
opción: quiebra de la compañía sin llevarse
nada a cambio.
LOS TAPADOS. Eurnekian será el socio con
más acciones, es decir, la primera minoría. Pero hay
otros grupos que acompañan al dueño de AA 2000 y que
serán parte de la nueva Aguas Argentinas si se concreta la
operación. De estos, los trascendidos mencionaron la participación
del Banco Macro y el propio Estado nacional. Lo que no se dijo públicamente
es que la familia Sielecki siempre formó parte del consorcio
ofertante, que el Banco Santa Cruz estaría a un paso de serlo
o cuál podría ser el rol financiero del fondo Fintech.
El Grupo Sielecki cobró relevancia en noviembre último
cuando apareció como comprador de un 10% del BankBoston,
compartiendo cartel con el sudafricano Standard Bank (70%) y los
Werthein (20%). Pero la trayectoria de los Sielecki es más
amplia e incluye al Laboratorio Phoenix como la empresa que dio
origen al grupo —que luego se expandió con Elea y Disprofarma—y
a la Petroquímica Cuyo, donde quedó como socio principal
luego de que Pérez Companc vendiera PeCom Energía.
El grupo Sielecki también tiene experiencia en el tema de
agua y saneamiento. Forma parte, a través de su empresa South
Water Argentina, de Obras Sanitarias de Mendoza S.A. (32,5% de participación),
Aguas de Santiago (del Estero) y Aguas de Formosa (en estas dos
últimos con participación mayoritaria). Con la entrada
de Sielecki ya no es necesaria la participación de otro operador
técnico, como Roggio.
En el "Seleccionado Nacional" para comprar Aguas Argentinas
hay otra sorpresa, pero que viene de capitales extranjeros. Se trata
del fondo Fintech Advisory, el mismo que —asociado con Latam
Assets— ya tenía todo acordado con Suez para hacerse
cargo de la concesión. Hasta que el gobierno le negó
un futuro aumento de tarifas y el mexicano David Martínez
(número 1 de Fintech) concluyó que la ecuación
económica no le convenía.
A pesar de ello, Fintech podría participar como agente financiero
en la compra del paquete accionario de Aguas Argentinas. Además
de la comisión que cobrará por ello, tiene una poderosa
razón: los u$s 60 millones de deuda no garantizada que adquirió.
Este tipo de acreencias son difíciles de cobrar en el corto
plazo o imposibles de recuperarse en el caso de que quiebre la compañía.
El pool accionario de la nueva Aguas Argentinas podría completarse
con el Banco de Santa Cruz, cuya participación todavía
no es segura. Además del Estado nacional, que participará
de la sociedad por una sencilla razón: pagará las
obras de infraestructura (ver recuadro). También se anotarían
el Banco Macro y los Werthein, que entrarían con la familia
Sielecki. "Estos dos no suelen hacer negocios separados",
razona una fuente de la negociación.
De los actuales socios minoritarios, quedarán la Corporación
Financiera Internacional (brazo de inversiones del Banco Mundial,
con el 5%), Anglian Water (4,25%), Vivendi Universal (7,55%) los
trabajadores a través del Programa de Propiedad Participada
(10%) y el Banco de Galicia y Buenos Aires (8,26%). De esta entidad,
Luis Ribaya fue el que impulsó la entrada de Eurnekian y
otros operadores con el objetivo de no previsionar (computar como
pérdida en el balance) la inversión realizada por
el banco en la concesión de agua y cloacas.
En cuanto al gremio, que participa del directorio por su 10% mediante
la PPP, cobraría mayor importancia en la gestión y
decisiones de la compañía. "Hoy, el servicio
se sostiene gracias a la capacidad técnica de los trabajadores
y el sindicato", elogia un directivo que está en la
negociación.
JULIO LO HIZO. Si el proceso resulta exitoso,
y finalmente Aguas Argentinas pasa a manos nacionales, será
un triunfo de Julio De Vido porque lo habrá logrado eliminando
una de las demandas más importantes ante el CIADI (de unos
u$s 1.700 millones) y sin otorgar aumento de tarifas. El carácter
de "no negociable" que estos puntos tienen para el gobierno
fue la causa de que a Suez se le frustraran dos traspasos accionarios.
En Aguas de Santa Fe, los franceses ya tenían todo cerrado
con Cerámica Alberdi, hasta que un llamado abortó
la operación. "Sin la renuncia al juicio en el CIADI
no hay aprobación", le dijo De Vido a Jorge Obeid, gobernador
de esa provincia. El otro caso es el ya mencionado, de Fintech y
Latam Assets, donde la traba fue la negativa oficial a un aumento
de tarifas.
Con estos dos vetos, el gobierno logró correr la frontera
de la negociación. Ya no hay compradores que exijan ajustes
tarifarios y el vendedor acepta deponer su demanda ante el CIADI.
De estos temas, así como del acuerdo entre los privados,
dependerá el éxito de la negociación por Aguas
Argentinas que se definirá en un plazo no muy largo. "Los
tiempos son exiguos porque la situación de la compañía
es delicada ya que nadie pone plata en ella y además recibe
multas", confía alguien que sigue de cerca la negociación.
El resultado final, aún incierto, dependerá de muchos
factores y especialmente de que compradores y vendedor acerquen
posiciones resignando algo cada uno de ellos.
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