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Año II N° 151 | Edición del 24 de abril de 2006  
 
Documento | Entre la informalidad y la competencia
Industria textil: exitosa y en crisis
A pesar de mostrar excelentes indicadores, el sector está cercado por enemigos internos y externos. Desde adentro, el 50% de lo vendido es falsificado y muchos pequeños talleres son noticia por el trabajo ilegal. Las importaciones desde Brasil y China crecen sin control, y empresarios brasileños ya quieren adquirir fábricas locales. Cómo acabar con la "paradoja textil".

En febrero la actividad de la industria textil creció un 11,5% interanual y finalizó 2005 con una expansión de 13,2%, hilvanando su tercer año de crecimiento luego de la crisis. Considerando toda la cadena de valor sectorial, la agro-industria textil se ha convertido en uno de los motores de las economías regionales, y en consecuencia de toda la economía. Pero hoy la coyuntura pone al sector textil ante retos que decidirán el presente y futuro de su aparato productivo. Aparecen dificultades que necesitan soluciones: las importaciones de Brasil y China no tienen freno, las exportaciones no logran despegar, y el trabajo informal y las falsificaciones afectan de forma alarmante al final de la cadena textil. Como si esto fuera poco, los empresarios brasileños están analizando con buenos ojos la posibilidad de comprar textiles argentinas.

CRECER. Desde 2002, cuando la actividad textil tocó fondo, su crecimiento ha sido sostenido y en tres años registró una expansión del 98%, según los datos del Estimador Mensual Industrial (EMI) del INDEC. En estos tres años los empleos directos del sector crecieron un 88,6% a más de 400 mil trabajadores y el empleo total aumentó en la misma proporción a algo más de 760 mil.
"Las perspectivas en general son buenas ya que el crecimiento económico ininterrumpido hace que la población empiece a solucionar los temas laborales, y con esto comienza a consumir ", se entusiasma Marcelo Fernández, presidente de la Confederación General Económica (CGE) y de la Cámara Argentina de Fabricantes de Avíos y de Insumos para la Confección y Marroquinería (CAFAICYM).

TRUCHO. Claro que estas cifras tienen un costado oscuro. Si bien la ley 22.362 pena las falsificaciones, en el rubro textil están a la orden del día. Según datos de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI), el 50% de los productos de indumentaria que se comercializan en el país son producidos en la actividad informal, que no sólo evaden impuestos sino que falsifican reconocidas marcas. Esto se traduce en más de 100 millones de prendas por año fabricadas con marcas truchas. Lo que produce pérdidas al Fisco por más de $ 500 millones por la evasión de los aportes patronales, jubilatorios y pagos en IVA y Ganancias. La red delictiva se cierra con ferias que están distribuidas en Capital Federal y el Gran Buenos Aires.
A partir del trágico incendio ocurrido en un taller clandestino en Caballito (ver recuadro) se develó una red de producción y comercialización ilegal que, según fuentes del sector, "tiene la connivencia del aparato político, ya que esta situación de informalidad es conocida por las autoridades nacionales, provinciales y municipales. Son verdaderas mafias organizadas, que mueven mucho dinero".
Tanto la CIAI como la Fundación Pro Tejer repudiaron los sucesos mediante comunicados en los que coincidieron en la necesidad de defender "la dignidad de los trabajadores".
Héctor Kolodny, gerente de la CIAI, asegura que "no es un tema de ahora. Nosotros venimos haciendo denuncias desde hace muchos años. Aún no tuvimos respuesta, pero hace un año propusimos en el Ministerio de Economía que las contribuciones patronales se tomen en forma de pago de IVA y Ganancias".
Los talleres informales no solamente falsifican, sino que también brindan servicios a terceros. Un empresario textil asegura que "los talleres en negro garantizan en muchos casos la competitividad, porque son talleres tercerizados que trabajan con precios muy bajos".
Para hacer frente a este flagelo, Ariel Schale, economista de la Fundación Pro Tejer, indica que "se debe crear un régimen especial para los talleres que les permita estar en regla".

INVERSIÓN. Como muestra del impulso que cobró el sector desde 2002, la inversión de las empresas industriales y de indumentaria aumentó en tres años un 450%, pasando de $ 104 millones en 2002 a $ 572 el año pasado.
Pero reclaman, como otros sectores, un horizonte predecible y la posibilidad de pensar en el largo plazo son fundamentales para seguir fortaleciéndose.
"Para las PyMEs continúa siendo un problema el acceso al crédito. Hay muchas que siguen sin poder cumplir con los requisitos que se piden producto del arrastre de la crisis de 2001 y en el caso de que califiquen, los costos son muy altos", afirma Kolodny.
Más allá de los números que indican que la inversión sigue creciendo, un representante de la cadena textil asegura que "el tema salarial, la falta de financiamiento y problemas estructurales como el energético tienen frenados varios desembolsos".

COMERCIO. El año pasado las exportaciones de productos textiles aumentaron un 4,7% respecto a 2004, alcanzando un valor de u$s 485 millones. En la misma comparación las importaciones subieron un 19,7% hasta los u$s 912 millones. Esto arrojó un saldo deficitario para el sector de u$s 427 millones, lo que representó un incremento del 43% en comparación con el saldo negativo de 2004. Para encontrar un resultado en la balanza comercial sectorial hay que remontarse a 2002, cuando quedaron a favor u$s 131 millones. Claro que ese año las importaciones descendieron un 69%, fruto de la salida de la convertibilidad que afectó a todas las compras provenientes del exterior.

COMPETENCIA. Desde la devaluación, el comercio con Brasil se ha tornado en un dolor de cabeza para distintas ramas de la industria nacional, y también para la textil. Hasta marzo pasado, comenzando en enero de 2003, la Argentina acumula 34 meses consecutivos de déficit comercial con el vecino país, según un informe de abeceb.com.
En cuanto a la cadena textil, el panorama es similar. El intercambio comercial bilateral representó un 42% del total, alcanzado los u$s 587 millones, como consecuencia de las exportaciones realizadas por u$s 137 millones, un 8% más que en 2004, y de las importaciones que aumentaron un 16% hasta los u$s 450 millones, el 49,3% del total importado en 2005.
"Lo que más nos preocupa es la velocidad con las que están aumentando las importaciones desde Brasil. Además, la estructura de esas importaciones que tienen que ver con el final de la cadena con confecciones e indumentaria", indica Ariel Schale. Y asegura que la única manera de hacer frente a las importaciones brasileñas "es continuar invirtiendo para abastecer la mayor demanda interna. Además hay que trabajar sobre las exportaciones, con una estrategia que tiene que articular la cadena con el valor agregado".
Kolodny indicó que "también hay que mejorar la Aduana para llegar a decir que es confiable. En el caso de China hay derechos de específicos sobre algunos productos, pero se hacen triangulaciones con otros países asiáticos para evitar estos gravámenes".

MEDIDAS. El acuerdo bilateral firmado entre la Argentina y Brasil el 1º de febrero pasado, denominado Mecanismo de Adaptación Competitiva (MAC), abrió la puerta a un principio de solución aunque todavía quedan más dudas que certezas.
"La firma del acuerdo sobre las cláusulas de adaptación competitiva dieron una señal muy clara de la intención del gobierno de defender la reindustrialización que se trazó", se entusiasma Fernández.
Al considerar si el MAC es suficiente para alentar el despegue de la industria textil, Aldo Karagozian, presidente de la Fundación Pro Tejer, señala que "el gobierno está dispuesto a defender la producción nacional. Ahora bien, en materia de política comercial, en nuestro sector nada es suficiente si observamos un comercio internacional dominado por jugadores inmensamente más grandes".

RUMORES. Desde el mismo momento en que se anunció la firma del MAC, algunos analistas sugirieron la posibilidad de que este mecanismo les allanaba el camino a los empresarios brasileños para sentarse a negociar con empresas argentinas para realizar alianzas estratégicas o bien para directamente comprarlas. Los empresarios brasileños ya han descubierto que adquirir compañías en la Argentina puede ser un gran negocio. Por caso, Petrobras se quedó con Pecom Energy, Belgo Mineira controla el 73% de las acciones de Acindar y el Grupo Camargo Correa compró la cementera Loma Negra.
Ahora esa tendencia podría ampliarse a un rubro que los brasileños dominan a la perfección: la industria textil. Sobre este tema, Karagozian prefiere pensar en positivo y mirar puertas adentro. "Nos preocuparía –afirma el presidente de Pro Tejer- que los argentinos no invirtieran en la Argentina, pero por suerte esto no está sucediendo. Nos alienta mucho que nuestro sector sea un polo de atracción de inversiones productivas".
No obstante, empresarios del sector afirman que "los brasileños ahora preguntan '¿cuánto cuesta?', y amenazan con instalarse en el país mediante la adquisición directa de empresas textiles a las que se les complica competir con los productos provenientes de Brasil".

CHINA. Otra preocupación para el rubro textil-indumentaria es China, que se ha convertido en la sombra negra del comercio internacional, acechando con costos de producción inigualables. En enero de este año las importaciones provenientes de China crecieron el 421% en la comparación interanual.
"Lo de China es más complejo: ahí los problemas son los bajos precios que tienen los productos de ese origen. Han habido algunas medidas de protección para algunos sectores sensibles que solucionaron parcialmente el problema, todavía quedan algunas dificultades ", explica Fernández.
Por su parte, Juliana Awada, de la marca de indumentaria femenina Awada, señala: "En lo que requiera de mayor tecnología o gran valor agregado aún es necesario recurrir al exterior. Pero la industria textil argentina puede competir en prendas que requieran gran trabajo artesanal, ya que no se ha perdido la mano de obra, y existen diseñadores con mucha creatividad y talento".

VALOR. La agro-industria textil posee una característica que la hace casi única –excluyendo al sector de alimentos-: su conformación abarca a distintos actores, con necesidades y potencialidades propias, como los productores algodoneros, laneros y de fibras naturales, sintéticas y artificiales, continuando con el resto de los integrantes de la cadena. Esta heterogeneidad en su conformación convierte a la agro-industria textil en una de las más numerosas.
Otra particularidad es la dispersión territorial que las distintas actividades tienen a lo largo y ancho del país. Esta característica le otorga al bloque un rol importante en el desarrollo de las economías regionales.

CAPACITACIÓN. Desde la salida de la convertibilidad la cadena textil, sufre la falta de personal calificado. "Al haberse destruido el aparato productivo a partir del golpe militar del '76, la mano de obra calificada se fue perdiendo, lo que fue acompañado por el cierre de las escuelas técnicas donde estos profesionales del trabajo se moldeaban. La única manera de revertir lo ocurrido es con el camino hoy elegido, que es la fuerte difusión y apertura de escuelas de formación", indica Fernández.
Otro elemento que juega a favor de la industria textil es que las actividades que se desarrollan en ese ámbito son en su mayoría oficios que pueden enseñarse y aprenderse con relativa celeridad.

PERSPECTIVAS. Con el consumo en ascenso, los productos textiles presentes en muchos momentos de la vida cotidiana aparecen con una gran potencialidad para el futuro, si el sector logra hacer frente a los problemas planteados que lo aquejan.
"En los últimos tiempos ha crecido la importación de indumentaria, de productos textiles y de insumos para los mismos, y lamentablemente la mayoría con algún grado de subfacturación que desde la AFIP y de la Aduana se está tratando de corregir. De controlar la entrada de esta mercadería, bajaría la importación. Esta es la ecuación que demuestra que se puede seguir creciendo", asegura el presidente de la CGE y CAFAICYM.
Por último, Karagozian esgrime el gran desafío del sector para los próximos años. "La demanda interna –señala– se expande con fortaleza y el desafío se centra en que la oferta productiva de nuestra cadena crezca al ritmo de la demanda. Una vez consolidada esta etapa, el reto a mediano plazo es posicionar la cadena como jugador de clase mundial en el comercio internacional".

 
Guillermo Gamacurta
 
Publicación semanal de Editorial Perfil S.A
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