Documento
|
Entre la informalidad y la competencia
Industria textil: exitosa y en crisis
A pesar de mostrar excelentes indicadores, el sector está cercado por enemigos internos y externos. Desde adentro, el 50% de lo vendido es falsificado y muchos pequeños talleres son noticia por el trabajo ilegal. Las importaciones desde Brasil y China crecen sin control, y empresarios brasileños ya quieren adquirir fábricas locales. Cómo acabar con la "paradoja textil".
En febrero la actividad de la industria textil creció
un 11,5% interanual y finalizó 2005 con una expansión
de 13,2%, hilvanando su tercer año de crecimiento luego de
la crisis. Considerando toda la cadena de valor sectorial, la agro-industria
textil se ha convertido en uno de los motores de las economías
regionales, y en consecuencia de toda la economía. Pero hoy
la coyuntura pone al sector textil ante retos que decidirán
el presente y futuro de su aparato productivo. Aparecen dificultades
que necesitan soluciones: las importaciones de Brasil y China no
tienen freno, las exportaciones no logran despegar, y el trabajo
informal y las falsificaciones afectan de forma alarmante al final
de la cadena textil. Como si esto fuera poco, los empresarios brasileños
están analizando con buenos ojos la posibilidad de comprar
textiles argentinas.
CRECER. Desde 2002, cuando la actividad textil
tocó fondo, su crecimiento ha sido sostenido y en tres años
registró una expansión del 98%, según los datos
del Estimador Mensual Industrial (EMI) del INDEC. En estos tres
años los empleos directos del sector crecieron un 88,6% a
más de 400 mil trabajadores y el empleo total aumentó
en la misma proporción a algo más de 760 mil.
"Las perspectivas en general son buenas ya que el crecimiento
económico ininterrumpido hace que la población empiece
a solucionar los temas laborales, y con esto comienza a consumir
", se entusiasma Marcelo Fernández, presidente de la
Confederación General Económica (CGE) y de la Cámara
Argentina de Fabricantes de Avíos y de Insumos para la Confección
y Marroquinería (CAFAICYM).
TRUCHO. Claro que estas cifras tienen un costado
oscuro. Si bien la ley 22.362 pena las falsificaciones, en el rubro
textil están a la orden del día. Según datos
de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI),
el 50% de los productos de indumentaria que se comercializan en
el país son producidos en la actividad informal, que no sólo
evaden impuestos sino que falsifican reconocidas marcas. Esto se
traduce en más de 100 millones de prendas por año
fabricadas con marcas truchas. Lo que produce pérdidas al
Fisco por más de $ 500 millones por la evasión de
los aportes patronales, jubilatorios y pagos en IVA y Ganancias.
La red delictiva se cierra con ferias que están distribuidas
en Capital Federal y el Gran Buenos Aires.
A partir del trágico incendio ocurrido en un taller clandestino
en Caballito (ver recuadro) se develó una red de producción
y comercialización ilegal que, según fuentes del sector,
"tiene la connivencia del aparato político, ya que esta
situación de informalidad es conocida por las autoridades
nacionales, provinciales y municipales. Son verdaderas mafias organizadas,
que mueven mucho dinero".
Tanto la CIAI como la Fundación Pro Tejer repudiaron los
sucesos mediante comunicados en los que coincidieron en la necesidad
de defender "la dignidad de los trabajadores".
Héctor Kolodny, gerente de la CIAI, asegura que "no
es un tema de ahora. Nosotros venimos haciendo denuncias desde hace
muchos años. Aún no tuvimos respuesta, pero hace un
año propusimos en el Ministerio de Economía que las
contribuciones patronales se tomen en forma de pago de IVA y Ganancias".
Los talleres informales no solamente falsifican, sino que también
brindan servicios a terceros. Un empresario textil asegura que "los
talleres en negro garantizan en muchos casos la competitividad,
porque son talleres tercerizados que trabajan con precios muy bajos".
Para hacer frente a este flagelo, Ariel Schale, economista de la
Fundación Pro Tejer, indica que "se debe crear un régimen
especial para los talleres que les permita estar en regla".
INVERSIÓN. Como muestra del impulso que
cobró el sector desde 2002, la inversión de las empresas
industriales y de indumentaria aumentó en tres años
un 450%, pasando de $ 104 millones en 2002 a $ 572 el año
pasado.
Pero reclaman, como otros sectores, un horizonte predecible y la
posibilidad de pensar en el largo plazo son fundamentales para seguir
fortaleciéndose.
"Para las PyMEs continúa siendo un problema el acceso
al crédito. Hay muchas que siguen sin poder cumplir con los
requisitos que se piden producto del arrastre de la crisis de 2001
y en el caso de que califiquen, los costos son muy altos",
afirma Kolodny.
Más allá de los números que indican que la
inversión sigue creciendo, un representante de la cadena
textil asegura que "el tema salarial, la falta de financiamiento
y problemas estructurales como el energético tienen frenados
varios desembolsos".
COMERCIO. El año pasado las exportaciones
de productos textiles aumentaron un 4,7% respecto a 2004, alcanzando
un valor de u$s 485 millones. En la misma comparación las
importaciones subieron un 19,7% hasta los u$s 912 millones. Esto
arrojó un saldo deficitario para el sector de u$s 427 millones,
lo que representó un incremento del 43% en comparación
con el saldo negativo de 2004. Para encontrar un resultado en la
balanza comercial sectorial hay que remontarse a 2002, cuando quedaron
a favor u$s 131 millones. Claro que ese año las importaciones
descendieron un 69%, fruto de la salida de la convertibilidad que
afectó a todas las compras provenientes del exterior.
COMPETENCIA. Desde la devaluación, el comercio
con Brasil se ha tornado en un dolor de cabeza para distintas ramas
de la industria nacional, y también para la textil. Hasta
marzo pasado, comenzando en enero de 2003, la Argentina acumula
34 meses consecutivos de déficit comercial con el vecino
país, según un informe de abeceb.com.
En cuanto a la cadena textil, el panorama es similar. El intercambio
comercial bilateral representó un 42% del total, alcanzado
los u$s 587 millones, como consecuencia de las exportaciones realizadas
por u$s 137 millones, un 8% más que en 2004, y de las importaciones
que aumentaron un 16% hasta los u$s 450 millones, el 49,3% del total
importado en 2005.
"Lo que más nos preocupa es la velocidad con las que
están aumentando las importaciones desde Brasil. Además,
la estructura de esas importaciones que tienen que ver con el final
de la cadena con confecciones e indumentaria", indica Ariel
Schale. Y asegura que la única manera de hacer frente a las
importaciones brasileñas "es continuar invirtiendo para
abastecer la mayor demanda interna. Además hay que trabajar
sobre las exportaciones, con una estrategia que tiene que articular
la cadena con el valor agregado".
Kolodny indicó que "también hay que mejorar la
Aduana para llegar a decir que es confiable. En el caso de China
hay derechos de específicos sobre algunos productos, pero
se hacen triangulaciones con otros países asiáticos
para evitar estos gravámenes".
MEDIDAS. El acuerdo bilateral firmado entre la
Argentina y Brasil el 1º de febrero pasado, denominado Mecanismo
de Adaptación Competitiva (MAC), abrió la puerta a
un principio de solución aunque todavía quedan más
dudas que certezas.
"La firma del acuerdo sobre las cláusulas de adaptación
competitiva dieron una señal muy clara de la intención
del gobierno de defender la reindustrialización que se trazó",
se entusiasma Fernández.
Al considerar si el MAC es suficiente para alentar el despegue de
la industria textil, Aldo Karagozian, presidente de la Fundación
Pro Tejer, señala que "el gobierno está dispuesto
a defender la producción nacional. Ahora bien, en materia
de política comercial, en nuestro sector nada es suficiente
si observamos un comercio internacional dominado por jugadores inmensamente
más grandes".
RUMORES. Desde el mismo momento en que se anunció
la firma del MAC, algunos analistas sugirieron la posibilidad de
que este mecanismo les allanaba el camino a los empresarios brasileños
para sentarse a negociar con empresas argentinas para realizar alianzas
estratégicas o bien para directamente comprarlas. Los empresarios
brasileños ya han descubierto que adquirir compañías
en la Argentina puede ser un gran negocio. Por caso, Petrobras se
quedó con Pecom Energy, Belgo Mineira controla el 73% de
las acciones de Acindar y el Grupo Camargo Correa compró
la cementera Loma Negra.
Ahora esa tendencia podría ampliarse a un rubro que los brasileños
dominan a la perfección: la industria textil. Sobre este
tema, Karagozian prefiere pensar en positivo y mirar puertas adentro.
"Nos preocuparía –afirma el presidente de Pro
Tejer- que los argentinos no invirtieran en la Argentina, pero por
suerte esto no está sucediendo. Nos alienta mucho que nuestro
sector sea un polo de atracción de inversiones productivas".
No obstante, empresarios del sector afirman que "los brasileños
ahora preguntan '¿cuánto cuesta?', y amenazan con
instalarse en el país mediante la adquisición directa
de empresas textiles a las que se les complica competir con los
productos provenientes de Brasil".
CHINA. Otra preocupación para el rubro
textil-indumentaria es China, que se ha convertido en la sombra
negra del comercio internacional, acechando con costos de producción
inigualables. En enero de este año las importaciones provenientes
de China crecieron el 421% en la comparación interanual.
"Lo de China es más complejo: ahí los problemas
son los bajos precios que tienen los productos de ese origen. Han
habido algunas medidas de protección para algunos sectores
sensibles que solucionaron parcialmente el problema, todavía
quedan algunas dificultades ", explica Fernández.
Por su parte, Juliana Awada, de la marca de indumentaria femenina
Awada, señala: "En lo que requiera de mayor tecnología
o gran valor agregado aún es necesario recurrir al exterior.
Pero la industria textil argentina puede competir en prendas que
requieran gran trabajo artesanal, ya que no se ha perdido la mano
de obra, y existen diseñadores con mucha creatividad y talento".
VALOR. La agro-industria textil posee una característica
que la hace casi única –excluyendo al sector de alimentos-:
su conformación abarca a distintos actores, con necesidades
y potencialidades propias, como los productores algodoneros, laneros
y de fibras naturales, sintéticas y artificiales, continuando
con el resto de los integrantes de la cadena. Esta heterogeneidad
en su conformación convierte a la agro-industria textil en
una de las más numerosas.
Otra particularidad es la dispersión territorial que las
distintas actividades tienen a lo largo y ancho del país.
Esta característica le otorga al bloque un rol importante
en el desarrollo de las economías regionales.
CAPACITACIÓN. Desde la salida de la convertibilidad
la cadena textil, sufre la falta de personal calificado. "Al
haberse destruido el aparato productivo a partir del golpe militar
del '76, la mano de obra calificada se fue perdiendo, lo que fue
acompañado por el cierre de las escuelas técnicas
donde estos profesionales del trabajo se moldeaban. La única
manera de revertir lo ocurrido es con el camino hoy elegido, que
es la fuerte difusión y apertura de escuelas de formación",
indica Fernández.
Otro elemento que juega a favor de la industria textil es que las
actividades que se desarrollan en ese ámbito son en su mayoría
oficios que pueden enseñarse y aprenderse con relativa celeridad.
PERSPECTIVAS. Con el consumo en ascenso, los productos
textiles presentes en muchos momentos de la vida cotidiana aparecen
con una gran potencialidad para el futuro, si el sector logra hacer
frente a los problemas planteados que lo aquejan.
"En los últimos tiempos ha crecido la importación
de indumentaria, de productos textiles y de insumos para los mismos,
y lamentablemente la mayoría con algún grado de subfacturación
que desde la AFIP y de la Aduana se está tratando de corregir.
De controlar la entrada de esta mercadería, bajaría
la importación. Esta es la ecuación que demuestra
que se puede seguir creciendo", asegura el presidente de la
CGE y CAFAICYM.
Por último, Karagozian esgrime el gran desafío del
sector para los próximos años. "La demanda interna
–señala– se expande con fortaleza y el desafío
se centra en que la oferta productiva de nuestra cadena crezca al
ritmo de la demanda. Una vez consolidada esta etapa, el reto a mediano
plazo es posicionar la cadena como jugador de clase mundial en el
comercio internacional".
|
 |
 |